Orgullo
Se sintió estúpido.
Cuando le encargaron investigar el asesinato que él mismo había cometido, supo que tenía entre manos el crimen perfecto.
Y sin embargo... su orgullo le impedía dejar el caso sin resolver.
Cuando le encargaron investigar el asesinato que él mismo había cometido, supo que tenía entre manos el crimen perfecto.
Y sin embargo... su orgullo le impedía dejar el caso sin resolver.
Vaya, vaya, toda una novela negra en cuatro líneas. y eso no es nada fácil ¿eh?. Muy bueno. Un beso
ResponderEliminarGracias Armando, la próxima vez lo intentaré con la novela completa, aunque eso de escribir 300 páginas... uff no sé si seré yo capaz.
EliminarUn abrazo
Paula vuelve la hija perdida. El relato estupendo,me gustó ayer y ahora leyendolo aún más. Besos.
ResponderEliminarPues RE-Bienvenida!! Y no te vuelvas a perder eh?
EliminarUn beso Pepi