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El café de la mañana

El momento del café, en mitad de la mañana, era su oasis. Durante esos veinte minutos de desconexión, su imaginación navegaba y sus problemas cotidianos se disolvían como el azúcar en el café. Elegía casi siempre el mismo rincón, ni cerca ni lejos de la barra, frente a la puerta de entrada a la cafetería. Conocía a casi todas las personas que ocupaban las mesas cercanas. A todos, en mayor o menos medida, les había imaginado historias. Todo comenzó como un juego, una mañana aburrida en la que intentó averiguar la profesión de cada uno de ellos por su vestimenta, su peinado o su manera de comportarse. En la barra, trajeado, hojeando el periódico y fumando con avidez, el comercial del banco de la esquina. En la mesa de más alboroto, el grupo más heterogéneo, en edades, en estilos, todos muy expresivos, hablando con el cuerpo casi tan alto como con la voz: el claustro de maestros de un colegio cercano. Un poco más allá, junto a la ventana, una pareja de edad avanzada que aún cons...

PORNOGRAFÍA INFANTIL ¡¡NO!!

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No, no y no. No hay medias tintas ni dudas sobre esto. Los niños son seres a los que proteger, como dije en otra ocasión, son libros en blanco sobre los que está todo por escribir. ¡Que nadie nos los ensucie! No puedo ni siquiera imaginar qué mecanismos mentales pueden justificar semejante barbaridad. Es simplemente asqueroso. Y tan responsables son quienes trafican como quienes consumen. Por favor, si has llegado hasta aquí buscando en google algo sobre pornografía infantil, angels, lolitas, o boylover, piensa un poco en alguien que no seas tú mismo. Haz un favor al mundo y pide ayuda a un profesional. Y deja en paz a los niños y su inocencia.

LOCAS

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Tengo la suerte de conocer a gente que derrocha talento. Y es una suerte enorme, lo sé, porque además, cuando ves que ese talento es reconocido, tienes la oportunidad de alegrarte por ellos, y casi siempre acabas diciéndo así, como para ti misma, aquello de: a mí no me extraña. Hoy quiero hablaros de un amigo que buscó su suerte, que persiguió un sueño, y que a día de hoy tiene que sentir un vértigo extraño en el estómago, porque está saboreando una pizca de todo el éxito que sin duda le espera. Él se llama José Pascual Abellán. Una persona con una gran sensibilidad, que sabe transmitir perfectamente las emociones a través de las palabras. Ayer me contaba que su obra de teatro ─Locas─  se está representando con una genial acogida en la sala “Nudo Teatro” de Madrid. Y yo no puedo sino alegrarme y compartir la noticia con vosotros, que sé que, posiblemente, os alegraréis tanto como yo. La historia de Locas es la historia de dos mujeres (interpretadas por las actrices Ángeles Gonzá...

¿Por qué escribo?

Esa faceta tuya no la conocía yo. Madre mía, ¿de dónde sacas el tiempo? Me lo suelen decir de vez en cuando algunas personas de mi entorno (sobre todo compañeros de trabajo) cuando se enteran de que me gusta escribir. Y esa observación no deja de sorprenderme, porque siempre he pensado que cuando algo te hace disfrutar, sacas tiempo hasta de debajo de las piedras para dedicarte a ello. Y a mí no es que me guste escribir: es que lo necesito. No hay más. Sé que jamás me ganaré la vida con esto. Pero es que no lo hago por dinero. Sé que hay muchísima gente que escribe, con talento a raudales, y me alegro de que así sea, porque es un síntoma de la buena salud cultural de una sociedad. Tampoco lo hago por reconocimiento. No es exactamente una afición.  A veces ha podido ser incluso una terapia, pero tampoco es exactamente por eso. Escribo porque necesito contar parte de la vida que fluye dentro de mí. Y mejor o peor relatadas, con más o menos acierto, con o sin chispa, con mejor o ...

La luciérnaga

Una noche, en el huerto, vi una luciérnaga. Me sorprendió su brillo, muy tenue, revoloteando a unos metros de mí, como una pequeña estrella. Nunca había visto una luciérnaga, y hasta ese momento las consideraba casi como un animal mitológico. Tal vez por eso, después de seguir su vuelo durante un par de minutos, pensé que sería oportuno formular un deseo. Han pasado más de quince años desde entonces, pero todavía no he perdido la esperanza. Tal vez las luciérnagas no tengan la capacidad de conceder deseos. Es probable que tampoco las estrellas fugaces, los dientes de león, o las velas de cumpleaños. Pero yo seguiré con la ilusión intacta. No pierdo nada por cerrar los ojos, cuando me tumbo en la cama cada noche, y dejar que mi imaginación vuele ─ y brille ─ igual que la luciérnaga. Porque al final ¿qué es la vida sino una colección de ilusiones con las que soñar a diario? Para mí, la magia de cada día consiste en saber descubrir ese deseo que aún tenemos pendiente de cumplir.

Relatos en Punto Radio

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Hace ya un par de meses que comenzamos con el proyecto, y aunque ya lo había dejado caer en algún post anterior , hoy retomo el tema para contaros nuestra experiencia radiofónica. El Club de Escritura "La Biblioteca" tiene un pequeño espacio en las ondas. Los lunes y martes, entre las ocho menos cuarto y las ocho de la tarde, podéis escuchar nuestros relatos y poemas en Punto Radio Albacete  dentro del programa "Queremos Hablar", de la mano de la encantadora María García. Y aquí tenéis un par de fotos para que veáis lo profesionales que nos ponemos, cascos incluidos. La fotógrafa es nuestra compañera Toñi , y además de Alicia (encima del texto) y yo misma (la mujer de rojo) podéis disfrutar también de los estupendos relatos de Pepi, José María , Gracia, la propia Toñi, y muy pronto también de Teresa. Os garantizo que tod@s ell@s son escritor@s que merece la pena descubrir. Y mucho me temo que los que faltan no se van a librar de la foto tan fácilmente... ...

Hoy hace cien años, en Orihuela...

Hoy hace cien años, en Orihuela, nacía Miguel Hernández. Sé que no soy ni la primera, ni la última, ni la más original, pero desde este rincón también quiero hacerle hoy mi particular homenaje. Y me apetece contar que mi primer regalo de San Valentín, fue precisamente un libro de poemas suyo. Que desde ese momento me enamoraron sus sonetos, su poesía tan cargada de sentimiento, sus elegías, sus silbos... Su historia es triste, como la de muchos hombres y mujeres de su época. Pero él tuvo la oportunidad de dejarnos su espíritu escrito en versos. Y gracias a eso su recuerdo permanecerá siempre vivo a pesar del paso del tiempo. El pasado miércoles, tuvimos la ocasión de escuchar un puñado de sus poemas en la poderosa voz de un actor enorme como es José Sacristán. Me habría gustado encontrar la manera de haceros llegar la emoción que sentí aquella tarde. Fue un recorrido íntimo por la vida del poeta a través de sus versos. Un Miguel Hernández hombre, enamorado, luchador, idealista, esp...

Para relajarse

Este fin de semana me lo voy a tomar con calma. Me apetece empezar por un buen baño con música relajante.

Pequeños Momentos

Hay cosas que llegan en el momento preciso, y últimamente necesitaba algo así. Hoy he comenzado un curso de haiku que me ha dejado un muy buen sabor. Y digo que llega en el momento preciso porque, después de un inicio de semana un poco torcido, he salido con una paz interior que hacía tiempo que no conseguía. Y es que, cada vez estoy más convencida de que la felicidad consiste en saber coleccionar esos pequeños buenos momentos que nos encontramos por aquí y por allá. Un café con compañía agradable, un buen libro, un guiño o un beso en el instante justo, un saludo de los de verdad, una taza de chocolate caliente en una tarde de tormenta interior... Y los malos rollos, que se vayan al pijo. Bastantes sinsabores nos encontramos a lo largo de la vida, como para darle importancia a quien no la merece.

Te quiero mucho

Soy una persona afortunada. Últimamente me lo dicen a menudo: Te quiero mucho mamá Y si viene acompañado de un buen beso con abrazo, la sonrisa se me queda tatuada durante horas. Sé que esta etapa pasará, y vendrán otras etapas diferentes. Es necesario que así ocurra, como me ocurrió a mí, y como lleva ocurriendo desde el origen de la humanidad. Por eso, quizás, me apetece dejar constancia de estos pequeños momentos, por si algún día tengo que recordarlos. Esto circula por la red y llegó a mi muro en facebook gracias a una estupenda madre que se llama Ana. Aunque la mayoría lo conoceréis, quiero compartirlo. 2 años: mamá sabe todo! 8 años: mamá sabe mucho! 12 años: mamá en realidad no sabe todo! 14 años: mamá no sabe nada! 16 años: mamá es nula! ...... 18 años: mamá ya pasó de época! 25 años: mamá quizá sabe de esto! 35 años: antes de decidir le preguntaré a mamá! 45 años: me pregunto qué opinará  mamá de esto!  75 años: cómo me gustaría poder ...

Nueve

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Dice la numerología, que si sumamos los dígitos de nuestra fecha de nacimiento, y los reducimos a uno solo, obtendremos el número que nos define y que marca nuestra personalidad y nuestro destino. Yo no es que crea en estas cosas, pero me gusta jugar, para qué negarlo. Y hoy que he tenido un día laaargo y no tengo ganas de pensar en cosas serias, me apetece entretenerme un rato en algo un poco más frívolo. Y de paso me acordaré de aquellas tiradas de cartas que hacíamos hace ya... ¿tantos? pues sí, unos cuantos años, en los descansos de las clases de la universidad. O de las lecturas detalladas del horóscopo chino, del celta o de ya ni me acuerdo cual... Pues eso, que nos lo pasábamos bien, y a veces hasta nos sugestionábamos tanto, que acababan por hacerse ciertas las predicciones. Pues hoy la cosa va de números. Y concretamente de mi número: el 9 Y es que me encanta este número, que tiene algo de mágico. Son muchísimas las curiosidades que encierra, como podéis comprobar en este...

El hombre que sabía escuchar

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El hombre que sabía escuchar Nunca pensó que aquello fuese un talento especial, pero lo cierto es que lo tenía. Paul sabía escuchar. Tal vez porque vivía solo en mitad de un hayedo semiabandonado; quizás porque le interesaban las historias ajenas tanto o más que las suyas propias; posiblemente porque al absorber aquellos trozos de la vida de otros, como quien decora un jarrón con recortes de revistas usadas, iba llenando la suya de emociones, dudas, preguntas y respuestas. Ni siquiera él lo sabía, pero era cierto. Paul disfrutaba cuando clavaba los ojos en la persona que tuviese enfrente, y ésta le desnudaba su interior con todos sus recovecos. Nadie se cuestionó jamás por qué ocurría aquello, pero era algo frecuente y  natural que sus vecinos acudiesen a su modesta cabaña de madera para desahogar sus problemas, para volcarle sus miedos o pedirle algún consejo. Algunos incluso recorrían varios kilómetros por aquellos caminos sin pavimentar. No importaba, si al final sabían que po...

Cien años de soledad

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Hacía tiempo que un libro no me absorbía de esta forma: estoy leyendo Cien Años de Soledad. Mi historia con esta novela es reincidente, porque ya comencé a leerla hace años sobre un libro que resultó defectuoso, ya que tenía varias páginas en blanco.  No es la primera vez que me pasa: te sumerges en una historia, casi eres parte de ella, sus personajes conviven en tu día a día y de repente... la trama se quiebra por un error de imprenta. En un momento así, uno se da cuenta de que lo que tiene en sus manos es un objeto elaborado por humanos, sujeto a equivocaciones, y no la llave pseudomágica que abre la puerta a otros mundos que siempre he creído que es un libro. Y estrellarse con la realidad de esa manera suele dejar un impacto casi traumático. Recuerdo que mi cabreo fue monumental, hasta el punto de dejar el libro aparcado en la estantería y pasarseme las ganas de continuar la historia. La tarea artesanal la hizo mi marido (entonces todavía novio), quien se descargó una versión...

Hoy por Sabina

Me gusta mucho Joaquín Sabina, el de hace años y el de ahora. El de la cazadora de cuero y el de los sombreros peculiares. Con sus letras geniales. Con su voz destrozada e inconfundible. Con sus rimas siempre en consonante. Con su tono triste. Con su desgarro. Por eso me resulta casi imposible quedarme con una sola de sus canciones. Seguro que ésta os trae recuerdos: Los años le han quebrado la voz, pero no el talento. La letra de "Y sin embargo" es una de mis preferidas. Metáforas precisas y un mensaje un poco desolador. Buen fin de semana

Autoanálisis

Siempre he sido una persona tranquila. No suelo dejarme llevar por impulsos, y cuando tengo que mediar en un conflicto me gusta escuchar las versiones de las dos partes. Sin embargo, conforme pasan los años, vengo notando que pierdo la paciencia con muchísima más facilidad que antes. No sé si echarle la culpa a las presiones del trabajo, si será cosa de la edad, o de las circunstancias, o hay algo más profundo dentro. Es posible que haya cambiado y ni siquiera haya sido consciente de ello. Creo que de un tiempo a esta parte estoy algo más susceptible, a veces noto que me radicalizo en mis posturas, y a pesar de percibirlo no doy mi brazo a torcer tan fácilmente. Hace años, solía ser buena escuchando, y sonreía mucho más a menudo. Ahora me dedico mucho más tiempo a mí misma que a los que están alrededor. Es como si me hubiesen absorbido la empatía, o la energía vital. Y lo peor de todo, es que últimamente tengo la sensación de que parezco constantemente enfadada. ¿Será posible?

Nobel de la Felicidad

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Hay que ser muy valiente para desafiar a la Naturaleza, para corregirla o apuntalarla tal vez, y generar así una fuente inagotable de sonrisas. Esta tarde, el científico británico  Robert G. Edwards  ha recibido un merecidísimo Premio Nobel de Medicina , por abrir un camino que ha hecho felices a cerca de cuatro millones de familias. Desde que en 1978 naciera la primera niña fecundada fuera del útero materno, han pasado los suficientes años como para que ese milagro se haya convertido en algo cotidiano. Una maravilla que ha permitido cumplir sueños, materializar esperanzas. Un desafío que ha sido capaz de abrir paso a la vida. Merecidímo reconocimiento, aunque estoy convencida de que el mejor premio lo obtuvo hace treinta y dos años, aquel día de julio en que nació Louise Brown, y su proyecto se convirtió en vida. El camino de la infertilidad es duro, está lleno de "por qués" sin respuesta, de pequeñas frustraciones, de deseos constantemente aplazados por un azar que a vec...

MELOCOTONES TARDÍOS

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En un pequeño pueblo navarro, a orillas de río Aragón, existe una casa antigua con un pequeño jardín a la espalda. Como ocurre en tantos pueblos, la casa solo está habitada un puñado de días al año, más por nostalgia que por otra cosa, porque la tierra siempre llama, aunque uno haga la vida a cientos de kilómetros. Hace años, un día de primavera, gracias a ese afán caprichoso que tiene la naturaleza por mantener el ciclo de la vida, brotó un pequeño melocotonero en mitad del jardín, entre los hierbajos y las flores silvestres. Nadie iba a cuidar de él, pero nació con empeño por sobrevivir, así que poco a poco sus raíces se fueron hundiendo en la tierra, buscando la humedad del río cercano. Como nadie jamás lo podó, sus ramas se fueron retorciendo en busca de la luz. Compitiendo entre ellas, enredándose las hojas. Tal vez no fuera un árbol bonito, desde un punto de vista estético. Pero era fuerte, y no hubo plaga que se atreviese a entristecer sus colores. Nunca se fumigó, ni se mezcló...

Calipso en la playa

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Atardecía en la playa, y Calipso, con la mirada perdida en el horizonte, hundía los dedos entre la arena. Hacía un rato que las olas habían empezado a acariciarle los pies, pero ella ni siquiera se inmutó. Todo lo que amaba se había marchado días atrás, en aquella pequeña balsa de madera que los dioses protegerían hasta que llegase a su deseado hogar. Ella nunca fue hogar, sólo un cobijo temporal en días de cansancio y derrota. Nunca tuvo valor, ni fue proyecto de nada a los ojos de Ulises. Por eso ahora se palpaba el cuerpo, y en su piel tostada por el sol, no reconocía ni una sola de las caricias que hasta hacía poco él mismo le regalaba. Fueron caricias tan efímeras que ya no existían ni en el recuerdo. Sin amor, como gestos monótonos de gratitud forzada. Calipso y su isla, cobijo y prisión en los mismos brazos. Y Ulises soñando Itaca. ─Si lo amas, déjalo ir -le dijo Hermes- ¿De qué te serviría su cuerpo, si su corazón estará lejos de ti siempre? Y ella lo sabía. Ni en siete años n...

Calblanque

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  Tarde de playa, entre la arena flores silvestres*. El regalo realmente fue el paraje completo. Una playa de arena finísima localizada en el parque natural de Calblanque, en Murcia. Un lugar ideal en todos los sentidos. El día estaba nublado, pero aun así disfrutamos de la tranquilidad de un entorno protegido, donde el hombre convive con el mar y la naturaleza sin colonizarlo, como un huesped. En ciertos momentos de mi vida, conectar con la naturaleza suele ayudarme a ver las cosas desde otro punto de vista diferente. Sentirme parte de un todo tan enorme, tallado a lo largo de tantísimos miles de años, suele conducirme a la auténtica desconexión  de los problemas o las preocupaciones. Me ayuda a cambiar el enfoque y levantarme otra vez con energías renovadas. * Modifico el haiku según los estupendos consejos de mis compañeros del curso. Ahora al menos se le puede considerar haiku, y expresa exactamente lo que pretendía decir, sin que so...

Otro de los relatos leídos en Punto Radio.

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 Este es uno de los relatos que leí en Punto Radio, junto con dos de mis compañeras del Club de Escritura La Biblioteca. Está escrito para la ocasión, con motivo del día dedicado a los mayores en la Feria.  He conocido a mucha gente de cierta edad que de repente se ha quitado un buen puñado de años de encima al descubrir una afición o una habilidad que tenían escondida muy adentro. Nunca es tarde para ilusionarse con algo en la vida, y sobre todo, nunca es tarde para vivir. Para variar, no me decido con el título... Se admiten sugerencias. Al abrir el viejo baúl, el olor a jabón y a naftalina le trajeron un buen puñado de recuerdos. Sus manos se sumergieron en aquel rincón del pasado y navegaron sin un rumbo exacto a través de los objetos que había allí guardados. Ropa vieja que ya nunca se ponía, una caja metálica llena de fotografías, postales que le felicitaban el Santo, recordatorios de comunión… Allí tenía guardada una buena parte de su vida. María nunca pensó que ...